De esta crisis salimos con el espíritu de los pueblos de Cantabria.
Hay mucho que aprender de los pequeños pueblos, reconocer que nadie va a venir a sacarnos las castañas del fuego.
Mis notas
Hay mucho que aprender de los pequeños pueblos, reconocer que nadie va a venir a sacarnos las castañas del fuego.
“Es preciso que haya un referente en la red, igual que hay un número de teléfono claro contra la violencia doméstica o ante cualquier emergencia. Los consumidores necesitan tener a mano una dirección única, desde la que se puedan derivar las denuncias a las fuerzas de seguridad competentes, igual que ocurre cuando hay un accidente de tráfico”.
Esta Comunidad no puede seguir lamentándose de su suerte, como si siempre fueran otros los responsables de nuestros problemas.
“Nos encontramos ante unos retos éticos, tecnológicos y normativos como nunca antes”
Soy optimista. Estoy convencido de que Cantabria tiene futuro. Cantabria tiene un patrimonio extraordinario, tiene gente joven capacitada y una cultura del trabajo reconocida.
Cantabria lo tiene todo; mar, playa, montaña, cultura, gastronomía…y una excelente gente. Falta un proyecto de futuro de región al que nos sumemos todos.
Es necesario que el nuevo marco regulador no frene las iniciativas, sino que, por el contrario, propicie la innovación.
“Es urgente impulsar que nuestros jóvenes pierdan el miedo, arriesguen, sean líderes en innovación y no en paro. Es nuestra responsabilidad no abandonar las generaciones del futuro.”
Natalidad y familia.
Una comunidad sin hijos es una comunidad sin ilusión y sin futuro.
La paralización de la escuela es un freno al conocimiento y la formación de nuestros hijos. Pero también un freno para toda la Economía de Cantabria.
Quienes se ganan la vida trabajando, quienes han sudado durante años para poder comprar un apartamento para un hijo, quienes han pagado impuestos toda su vida asisten impotentes a este tipo de robo con el amparo de la ley.
Tenemos un Gobierno que espera el reparto de los fondos, europeos o municipales, como si fuera el reparto del botín en un barco pirata.