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¿Por dónde deben empezar las PYMEs su transformación digital?

Artículo publicado en http://www.ambar.es

De acuerdo con los datos que se desprenden del último informe publicado por la Cámara de Comercio, España ocupa el puesto 35º en el ranking digital mundial, a pesar de ser la 14ª economía global por PIB.

Y, aunque España se ha colocado en el número 10 en el contexto de la Unión Europea, según el Informe DESI 2018 (Digital Economy and Society Index), todavía no se aprovechan las nuevas oportunidades que ofrece la digitalización. Sin embargo, mediante la digitalización, las PYMEs tienen la oportunidad de reorientar sus modelos de gestión y adaptarse a las necesidades de los clientes, además de facilitar su crecimiento y ofrecer grandes oportunidades que generen beneficios y que favorezcan la internacionalización.

En consecuencia, ante las necesidades digitales de las PYMEs, la Cámara de Comercio creó la Comisión de Digitalización el 21 de marzo de 2017, con el objetivo de contribuir a impulsar la transformación digital de todos los sectores de la economía española y, en particular, apoyar a las PYMEs para que puedan abordar con garantías y éxito este proceso.

La Comisión de Digitalización está formada por representantes de empresas privadas y de la Administración española, como el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, Alstom España, Cellnex Telecom, BBVA, Iberdrola, Indra, El Corte Inglés, Orange España, La Liga y Ambar Telecomunicaciones. Representantes que, a su vez, han contribuido a generar un informe sobre el proceso de digitalización de la economía española, poniendo especial énfasis en las PYMEs y siendo un referente en la transformación digital de las PYMEs españolas.

En este sentido, Javier Puente -Director Comercial de Ambar Telecomunicaciones y representante en la Comisión de Digitalización de la Cámara de Comercio de España- señala que “es el momento para que las PYMEs avancen a un mayor ritmo, se adapten al cambio, desarrollen nuevas capacidades y puedan crear nuevas formas de hacer negocios”.

Para ello se recomienda que cada PYME establezca un plan en base a tres objetivos prioritarios:

  1. Mejorar la productividad, teniendo en cuenta el nivel de madurez digital de la organización. Se trata de simplificar procesos para ser más eficientes y flexibles. Con puestos de trabajo con mayor movilidad apoyados en una conectividad de banda ancha; aplicaciones informáticas y de gestión económica online, así como de almacenamiento en la nube de la información (cloud); y una gestión inteligente e integrada de las comunicaciones multicanal (voz, email, chat o videoconferencias).
  2. Mejorar sus ventas a través de nuevos canales de atención para dar respuesta a las demandas de los clientes actuales y potenciales, mejorando la experiencia del consumidor digital y que contribuya a generar relaciones más sólidas y duraderas. Hoy en día, los datos son un elemento clave en el mundo digital porque son generadores de conocimiento y materia prima de negocios digitales, por tanto, la información recopilada a través de los diferentes canales de comunicación digital permitirá crear servicios y soluciones adaptadas a sus necesidades. Así, cada PYME podrá incorporar tecnologías Business Intelligence (BI) y de Big Data para convertirse en negocios data driven.
  3. Conseguir más ahorro y control de sus infraestructuras gracias a las plataformas digitales basadas en IoT que permiten controlar de forma remota máquinas y sensores de cualquier tipo e intercambiar información entre ellos; o plataformas de computación cloud computing o en la nube que reducen costes tanto monetarios como de tiempos.

A partir de este momento, es necesario tener como punto de partida el estado de madurez digital de la PYME y comenzar la digitalización por aquellas necesidades prioritarias.

“Otros aspectos esenciales a los que prestar atención en este proceso de transformación digital, -concluye Javier Puente- se centran en la implicación de los propietarios de las PYMEs y la implicación de estos en el desarrollo de habilidades técnicas y actitudinales hacia la digitalización. Del mismo modo, la seguridad de la información, como medida preventiva de protección de los datos del negocio y de los clientes, es fundamental para garantizar el cumplimiento normativo en materia de protección de datos (RGPD).”

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El reto de la digitalización como oportunidad para mejorar la competitividad de las empresas

Artículo en http://www.ambar.es

Double exposure of business man using tablet with cityscape backLa mayoría de las empresas conoce las posibilidades que brinda la Transformación Digital, sin embargo, pocas pueden presumir de una verdadera estrategia de digitalización. Así se desprende de los informes consultados, Plan Digital 2025 de la CEOE-CEPYME y España 4.0: El reto de la transformación digital de la economía de SIEMENS, que recogen las claves de este cambio tecnológico que transforma el modelo de negocio de las organizaciones.

Todos los sectores tienen la responsabilidad de transformarse digitalmente aplicando las nuevas tecnologías para ganar competitividad, pero no se trata de abrazar las nuevas tecnologías proactivamente, sino de afrontar también un cambio cultural en las organizaciones.

De todos los sectores definidos en el informe de la CEOE-CEPYME, destaca el sector digital como habilitador, facilitador y responsable de producir tecnologías digitales capaces de competir globalmente. Compuesto a su vez, por todas las empresas y asociaciones que son responsables de la generación, producción y mantenimiento de servicios, productos y tecnologías digitales; por tanto, este sector se convierte en la base que facilita y hace posible este proceso de transformación digital.

Asimismo, la digitalización es una oportunidad, pero también se convierte en un reto para las empresas. Hay muchos factores que entran en juego, como son: competitividad, empleo, crecimiento, beneficios sociales, corrección de las desigualdades, calidad de vida y progresos. En consecuencia, resulta ineludible definir las metas a alcanzar a medio (2020) y largo plazo (2025), así como, las medidas que necesitan adoptar las empresas en sus procesos productivos, tecnologías, enfoque de mercado, relaciones con proveedores y distribuidores, gestión de personal y conocimiento, procesos de marketing, entre otras.

La visión actual que desprenden sendos estudios por sectores, conduce al análisis de propuestas de mejora para llevar a cabo este proceso de transformación. Por un lado, se refleja que la digitalización no es una opción, sino una necesidad. Además de ser el medio para lograr el éxito o incluso, la supervivencia de las empresas. Por ello, además de conocer las oportunidades que ofrece para el progreso económico y social, también se deben conocer los riesgos que puede conllevar si estas no se afrontan.

En cuanto a los principales facilitadores, de naturaleza tecnológica se encuentran: las Redes de banda ancha, Cloud Computing, Internet de las Cosas (IoT), Big Data, Robots, Drones, Impresoras 3D, Inteligencia Artificial y computación cognitiva, Servicios de ubicación, Blockchain y Dispositivos móviles (PCs, Tablets, Móviles, etc.)

Sin embargo, también existen inhibidores, de diferente naturaleza, que afectan a la evolución de este proceso de digitalización en las empresas: Resistencia al cambio, Cultura, Seguridad Digital, Talento y capacitación digital, Soluciones históricas (“legacy”), Agilidad, Canibalización, Competencia técnica y Regulación.

En consecuencia, en función de cómo se gestionen en una organización, tanto los facilitadores como los inhibidores digitales, quedará condicionada su diferenciación digital y, del mismo modo, determinará su competitividad. Los aspectos básicos que permiten percibir la diferencia entre una empresa digital y otra tradicional son: procesos, puntos de contacto, eficiencia, tecnología, innovación, información y organización.

La Transformación Digital no es una opción, te adaptas o desapareces.

Javier Puente Redondo

Director Comercial Ambar Telecomunicaciones

Un futuro que nos mira con esperanza

Publicado en El Diario Montañés (19 de diciembre de 2018)

Que ha habido y habrá políticas y políticos pesimistas es evidente, porque el pesimismo es la consecuencia inevitable de la pérdida de confianza en la libertad y en la convicción de que, pese a todos nuestros defectos, la mayoría de las personas siempre procuramos alcanzar el mayor bien posible, para nosotros y para nuestros hijos.

¿Cómo se explica, si no, el esfuerzo de las generaciones que nos han precedido para superar la miseria, la violencia y el enfrentamiento estéril y para encontrar formas de afianzar la paz y el progreso? Hay muchos que se empeñan en presentar un panorama desastroso del momento histórico en que vivimos, porque su negocio consiste en el engaño y en falsas promesas, en perseguir “milagros” que nunca se cumplen. Las sociedades que se dejen llevar por los profetas del pesimismo, por los que lo fían todo a la política, al Estado, suelen acabar mal; en cambio las sociedades en las que se impone el buen sentido, la capacidad de esfuerzo y sacrificio, la solidaridad real y no la meramente imaginada, consiguen lo contrario, libertad, riqueza, justicia y progreso. Hay que estar muy ciego para no verlo, en el pasado, también en el nuestro, y en las docenas de ejemplos que nos brindan los demás países. El colectivismo destruye y anonada, la libertad crea.

Vivimos en un mundo que, en muchos aspectos, es notoriamente mejor que cualquiera del pasado, y eso es especialmente cierto en nuestra tierra, en Cantabria y en España. Los progresos evidentes en tecnología no se quedan solo en eso, han procurado mejores comunicaciones, más información, mayor competitividad y han hecho más fácil la excelencia. Las pequeñas empresas y los autónomos tienen muchas más posibilidades que en cualquier época del pasado y las aprovechan a pesar de todas las dificultades que ponen esos políticos empeñados en controlarlo todo. Pero es que, además, ese progreso material, que sería absurdo negar, ha venido acompañado de una serie evidente de mejoras sociales conseguidas con el esfuerzo de todos, y no porque nos las haya regalado ninguno de esos profetas pesimistas. Tenemos una sanidad muy eficaz, una educación que ofrece la posibilidad de crecer en toda clase de saberes, y unas instituciones que, con todos los defectos que se les quieran imputar, procuran que se cumpla el deseo general de lograr una vida más plena y satisfactoria. Es absurdo buscar motivos para el pesimismo si miramos al pasado y a lo que es lógico esperar.

El peligro de equivocarnos siempre existe y siempre existirá, pero tenemos los medios para reconocer esos errores y superarlos. No hay que tener miedo a ser políticamente ambiciosos a decirle a todo el mundo que podemos mejorar y salir adelante, que podremos lograr que los jóvenes se integren sin dificultad en una sociedad cada vez más abierta, que esperamos mucho de su iniciativa y tenemos que empeñarnos en construir una sociedad con menores barreras, sin dejarnos llevar por el cortoplacismo y poniendo la vista en un futuro por el que merezca la pena esforzarse. Las sociedades que se hunden en el fracaso son las que se dejan llevar por el error de pensar que son otros los que tienen que arreglar nuestros problemas, que tenemos que esperar a que el Estado o las administraciones arreglen las cosas. No, somos nosotros, todos, sin excepción, los que tenemos que ser protagonistas de un esfuerzo colectivo y continuado por alcanzar mayor libertad, mayor prosperidad, mayor excelencia en todo lo que hagamos.

En Cantabria tenemos los mimbres necesarios para conseguirlo. No dejemos que nos engañen poniéndonos a esperar que las soluciones vengan de políticas fantásticas, de lugares lejanos, de revoluciones tan quiméricas como imposibles. Solo el trabajo y la ambición de ser mejores nos permitirán ir resolviendo los problemas que nos afectan y los que nos puedan venir en el futuro.  Si se entiende por esperanza la actitud pasiva, la esperanza es un error, la verdadera esperanza es activa, procura conseguir lo que está a nuestro alcance porque solo lo que supone esfuerzo es valioso y merece la pena. Las sociedades no pueden pararse, esperando a que otros resuelvan por ellas: las que lo hacen así, pierden su oportunidad y se condenan al atraso y a la miseria, porque otras sociedades no paran y nos adelantan, y eso nos condenaría al desván de la historia.

Tenemos que defender lo que han construido nuestros padres y nuestros abuelos, hicieron mucho y mucho muy bien para dejarnos una sociedad con un tremendo bienestar, y eso tenemos que continuarlo. Las sociedades que lo fían todo al endeudamiento, a vivir del dinero de los demás,  que cargan sobre sus herederos el peso de sus excesos, son sociedades sin futuro, porque, en el fondo, son profundamente inmorales, olvidan la vieja sabiduría que nos advierte de que si no somos capaces de apechar con las consecuencias de nuestros actos acabaremos siendo esclavos de otros.

No podemos rendirnos, no debemos renunciar a que en el futuro nuestros herederos se vean obligados a despreciarnos por egoístas y por cínicos, por cargar sobre sus espaldas los costos de nuestra falta de esfuerzo, las consecuencias de nuestra irresponsabilidad.

Necesitamos un plan estratégico basado en la confianza, y en nuestra capacidad de prosperar, en mantener la generosidad de la que han dado muestra las generaciones que nos han precedido. Tenemos que luchar por defender todo aquello que hicieron bien nuestros padres, que fue mucho, y trabajar por el futuro para dejar algo mejor a nuestros hijos, para que puedan estar orgullosos de nosotros. Me parece evidente que ese plan tiene que fundarse en tres pilares muy sólidos, en que seamos capaces de creer en las personas y en la fuerza creadora de su libertad, en que sepamos respetar los valores y los principios que expresan la dignidad humana, y, por último, en que sepamos traducir esa manera de pensar en políticas activas, abiertas a la participación, que sepan apostar por la creatividad y la tecnología, que no le teman a la innovación. Ese ha sido el secreto del éxito de las sociedades verdaderamente libres y admirables y no podemos caer en la tentación de acomodarnos al éxito que hemos heredado dejando de caminar con decisión hacia un futuro día a día mejor. Cada uno de nosotros tiene en su mochila el bastón de mando necesario para poner en marcha una sociedad que no se deje engañar por los milagros que nos prometen los que nunca han hecho otra cosa que predicar vaguedades y tontunas que, además, han acabado frecuentemente en la ruina y la violencia.

Javier Puente.- Ingeniero de Telecomunicaciones y Ex-Diputado de la X Legislatura

África es el futuro, los misioneros son el presente

Hace unos días estuve con mis compañeros y amigos de Familia y Dignidad Humana escuchando a monseñor Juan José Aguirre narrar su experiencia de misionero tras treinta y ocho años en aquel país. Pensé en escribir algo sobre ello porque se suma a la labor de miles de misioneros que dan su vida por los demás, pero estoy seguro que no lo voy a resumir mejor que lo ha hecho mi buen amigo José Eugenio Azpiroz. Por ello comparto su artículo.

Jose Eugenio Azpiroz, Ex Diputado y socio de “Familia y Dignidad Humana”

Como dice el obispo Aguirre, en África cuando dos o más elefantes pelean quien pierde es la hierba que está bajo ellos; es decir, el pueblo liso y llano ajeno a los debates y conflictos de los grandes del mundo.

Este fin de semana se celebra el Congreso sobre cristianos perseguidos por el mundo #WeAreN2018 y este jueves he tenido el honor y la oportunidad de escuchar en el Senado, convocados por Familia y Dignidad Humana, al obispo de Bangassou (Centroáfrica) monseñor Juan José Aguirre narrar su experiencia de misionero tras treinta y ocho años en aquel país. Es obispo, es uno de los más de doce mil misioneros españoles, es un hombre de Cristo viviendo y amando a los más pobres y perseguidos, liderando a sus sacerdotes ante la muerte, la violencia y la adversidad.

He tenido la fortuna de felicitarle por su magnífica intervención, más aún por su coherencia vital, su trabajo y su quehacer en aquellas duras tierras junto a sus sacerdotes. Nos ha narrado las causas de las guerras y la violencia de los mercenarios, muchos de ellos árabes financiados por Arabia Saudí y otros países del Golfo, -con la ausencia real de una participación activa y preventiva de los cascos azules- que desde hace poco más de cinco años padecen allí.

Nos ha contado -al igual que se producirán otros importantísimos testimonios a lo largo de este fin de semana- como en marzo de 2017 se producían entre los grupos de violencia y poder como los islamistas radicales llamados seleka, ya presentes desde 2013, y, los supuestamente destinados a combatirlos y liberarlos, los antibolakos quienes finalmente han resultado tanto o más despiadados y depredadores que los primeros. Algo más de treinta años sin violencia, pero los cinco últimos en práctica guerra, en plena acción yihadista.

Monseñor no ha silenciado ni la procedencia ni la financiación ni la finalidad de estos grupos de muerte y terror. La cuestión, en uno de los países más pobres del mundo como es Centroáfrica, son los intereses globales de los grandes países del mundo: los franceses dejaron de modo precipitado -tras sufrir grandes tensiones y presiones- el país en 2016. China explota sus minas de oro. Rusia, desde este 2018, ha desembarcado a través de la formación de las fuerzas armadas a cambio de explotaciones de minas de diamantes en las que también pujan Estados Unidos e Israel a través de apoyo militar. La guerra interesa a muchos que persiguen el control de materias primas como el cobalto, el oro, los diamantes o el coltán elemento necesario en la fabricación tanto de misiles como de drones.

Como dice el obispo Aguirre, en África cuando dos o más elefantes pelean quien pierde es la hierba que está bajo ellos; es decir, el pueblo liso y llano ajeno a los debates y conflictos de los grandes del mundo.

En este contexto emociona e inspira la narración de lo ocurrido el pasado año en Bangassou cuando unos 2.500 musulmanes, la mayoría mujeres y niños, quedaron encerrados en la mezquita huyendo de los asesinos francotiradores de ATBK. Enterado el obispo de los disparos y asesinatos de los francotiradores reunió a sus colaboradores y sotana blanca en ristre se pusieron delante de la mezquita con los brazos alzados rogando no dispararan que detrás suyo estaban víctimas inocentes.

Tras tres días, cesó el acoso. Más de treinta muertos, incluidos los dos imanes, debieron ser enterrados; era el resultado de la atrocidad. Hoy continúan más de mil de ellos, año y medio después, acogidos en el seminario menor que desde el principio les acogió. Esta labor, junto a un orfanato de más de mil niños, la decidida lucha contra el sida, la creación de colegios y la disposición de pisos de acogida a mayores demenciados son sólo algunas de las muchas cosas que los hombres de Dios realizan diariamente en aquellas tierras.

África es el futuro, hoy una realidad de más de 1.200 millones de personas con la previsión de ser 2.500 millones en torno al año 2050. Algunas de sus naciones están en proceso de rejuvenecimiento lo cual se explica cuando la realidad es de un 40% de la población menor de edad. África es sin duda el futuro; por su capacidad de progresar, por su gran y joven población, por sus recursos propios hoy expoliados, pero también por su gran grado de espiritualidad y por no tener nada que perder en este reto del futuro. De hecho, contra las convenciones generales, los importantes flujos de población desplazada son fundamentalmente intracontinentales. Monseñor citó en el entorno de su actuación a más de un millón y medio de desplazados de Sudán del Sur a Uganda y casi un millón cien mil de centroafricanos a los países de su entorno, los pobres de los pobres no vienen a Europa.

Según monseñor Aguirre tres claves, fundamentales dos, abren la puerta a un futuro de África: primero, erradicar la corrupción ya que países como Centroáfrica no es que reciban ayudas a la cooperación condicionadas, simplemente no llegan a sus destinatarios. Segundo, es imprescindible el control sanitario de las enfermedades más mortíferas y crónicas, el sida, la malaria, la tuberculosis o las diarreas infantiles a lo que, en tercer término, situó la cuestión demográfica como una contra-cuestión a la situación de occidente.

África tiene futuro. Lo tiene gracias al presente de sacerdotes, misioneros y religiosas, que en el anverso de la moneda enseñan a Jesucristo y en el reverso trabajan por el progreso, la protección social y la igualdad; los hospitales, colegios, asilos, pozos, provisión de comidas y medicamentos, ilusión, esperanza, futuro, dar la mano al prójimo pobre o enfermo, exaltar la dignidad humana como hijos de Dios.

Hoy, con razón, estamos padeciendo los crímenes intolerables de algunos desalmados sacerdotes, autentico baldón y dolor para todos nosotros. Ante ello se alzan estos héroes de Dios que con su trabajo y sacrificio dan testimonio de Dios y esperanza, autentico balón de oxigeno espiritual para nosotros, para todos.

Simplemente, gracias.

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http://www.familiaydignidadhumana.com

En pleno siglo XXI toca defender la libertad.

Por una sociedad libre donde todos podamos opinar y buscar lugares de encuentro, mi apoyo a Alicia Rubio. Mañana podemos ser cada uno de nosotros a los que no se nos deje opinar.

Año 1933. Período de entreguerras. Alemania sufre una gran recesión económica causada por las indemnizaciones de guerra que tenía que pagar y por una industria que veía limitada su capacidad de producción a instancias de Francia.

La sociedad alemana se sentía desmoralizada y vencida. En ese ambiente un fanático supo acertar en su locura con lo que necesitaba el pueblo alemán: una voz que les devolviera su orgullo, que les hiciera partícipes de algo superior. Pero esa locura tenía un precio. El miedo.

Así lo relata Viktor Klemperer en sus diarios de aquella década. En la sociedad alemana existía miedo a disentir. Miedo a levantar la sospecha entre amigos y familiares de no pensar como ellos o como se suponía que tenían que pensar todos ellos. Miedo a opinar lo contrario que imponía el régimen totalitario, aunque muchos de ellos compartieran la misma opinión. Miedo a que la libertad de pensamiento expresada en confianza entre amigos, compañeros y familiares les pudiera poner en un peligro real.

En ese ambiente la libertad de pensamiento y expresión se convirtió en causa de discriminación social. El mero indicio de disentir y expresarlo públicamente fue lo que motivó la expulsión de las universidades de profesores y catedráticos. La sospecha se instaló en las relaciones sociales el silencio fue su cómplice y en ese caldo de cultivo creció el totalitarismo y destrozó la convivencia del pueblo alemán y, por extensión, de toda Europa.

El final de la historia o al menos de una parte de esa historia la conocemos. Fueron las democracias liberales las que devolvieron al solar europeo un marco de convivencia ya reflejado en muchas de las constituciones de los países, donde la libertad de pensamiento y de opinión era reconocido como un derecho fundamental de los ciudadanos. Donde la separación de poderes actuaba como medida eficaz contra cualquier veleidad totalitaria. Donde los ciudadanos adscritos a cualquier partido político de la ideología que fuera, podían participar en la vida pública de su país sin miedo alguno a ser detenido, juzgado y sentenciado por expresar y manifestar lo que pensaba.

Hoy en pleno siglo XXI en Europa y también aquí en España, la libertad de pensamiento y de opinión vuelve a verse amenazada. Las ideologías que tanto daño causaron el siglo pasado vuelven nuevamente a amenazar la convivencia. Cuando Alicia Rubio, profesora de Instituto y autora del libro “Cuando nos prohibieron ser mujeres… Y os persiguieron por ser hombres”, en donde rebate los falaces argumentos que sustentan la ideología de género, ve suspendida su conferencia en el Ateneo de Santander por la presión de treinta asociaciones, sindicatos y partidos políticos, debería hacernos pensar a todos los ciudadanos.

La libertad de conciencia, de pensamiento y de opinión son los pilares sobre los que se construye la democracia. Garantizar que todas las opiniones puedan ser expresadas en libertad debería ser una preocupación que quitara el sueño de todos nuestros políticos. Si no existe debate público, si no se permite la confrontación de ideas, si una ideología, sea la que sea, se instala en los despachos del poder, será la sociedad, los ciudadanos y en última instancia la convivencia la que sufra las consecuencias.

Desde AVANZA invitamos a esta reflexión que no es sino la que nosotros mismos nos hacemos todos los días. Defender la libertad de pensamiento y opinión es defender la democracia, es la vacuna que cura cualquier atisbo de totalitarismo. Es lo que nos ha permitido vivir en paz y construir sociedades prósperas donde las personas puedan sentirse libres.

Javier Puente Avanza Cantabria

Ribamontán al Mar ha estado, está y seguirá estando siempre en mi corazón. 

Carta de despedida como concejal del Partido Popular por Ribamontán al Mar.

Hace unas semanas me di de baja como afiliado al Partido Popular, tras 17 años de esperanzas, ilusiones y amistad. Todo empezó en este paraíso que es Ribamontán al Mar; playa, mar, naturaleza, y sobre todo, unos vecinos fantásticos. 17 años desde que fui por primera vez en las listas del Partido Popular por el Ayuntamiento de Ribamontán al Mar.

Muchas han sido las experiencias vividas, muchas las cosas buenas, y muchos los  recuerdos de todos estos años. Ha sido un orgullo pertenecer a este equipo, donde siempre hemos trabajado por cumplir con los compromisos con los que nos presentábamos a las elecciones.

Siempre he intentado ser fiel a unos principios y unas valores que seguiré defendiendo allí donde esté. Mantengo viva la pasión y la ilusión por la defensa de unas ideas que entiendo son las mejores para este nuestro municipio y para nuestra sociedad.

17-10-03 Pleno.

En esta despedida quiero resaltar 2 cosas;

Perdón. Perdón por aquellos errores que haya podido cometer y perdón a aquellas personas que haya podido decepcionar. Nunca fue mi intención.

Y GRACIAS. Gracias a mi familia por su apoyo incondicional en todas aquellas aventuras que he emprendido.

Gracias a mis compañeros y amigos de partido,  grandes amigos a los que quiero trasladar todo mi cariño y dar las gracias por todo su apoyo. Gracias a todas aquellas personas que me han acompañado en este camino, a todos los que habéis aportado ideas y habéis trabajado en su defensa. Muchas gracias a las personas que desde el silencio han colaborado y han defendido unos proyectos, unas ideas y unos principios para hacer un municipio mejor.

Gracias a todos los que confiaron en este equipo y en nuestras propuestas. Esperamos haber estado a la altura y estoy seguro que ahora, este equipo seguirá haciendo un excelente trabajo con su dedicación, su implicación y su amor a Ribamontán al Mar. Podéis sentiros orgullosos de las personas que os representan.

Gracias también a los miembros de la oposición con los cuales siempre ha existido un trato cercano, educado y de diálogo. En muchas ocasiones no hemos compartido proyectos, ideas, propuestas, pero estas discrepancias siempre han sido debatidas y tratadas con respeto por todas las partes. Si en algún momento alguien se ha podido sentir ofendido, quiero aprovechar esta ocasión para pedir mis más sinceras disculpas.

Gracias a todos los trabajadores del consistorio y gracias a todos los vecinos porque siempre me he sentido arropado y querido, lo cual siempre se agradece, e incluso más en estos momentos políticos tan complejos.

Gracias a todos de todo corazón. Ha sido un verdadero orgullo representar a los vecinos de este mi municipio, de Ribamontán al Mar. Me voy con una enorme tristeza en el corazón, pero entiendo que en la vida uno tiene que ser coherente consigo mismo.

Reitero mi agradecimiento a todos los que formáis esta corporación. Sé que cuento con un amigo en todos vosotros y aquí tenéis un amigo para todo lo que podáis necesitar.

Ribamontán al Mar ha estado, está y seguirá estando siempre en mi corazón.

¡Muchas gracias!

17 años de esperanzas, ilusiones y amistad.

Han pasado 17 años desde que fui por primera vez en las listas del Partido Popular del Ayuntamiento de Ribamontán al Mar (playa, mar, naturaleza, unos vecinos fantásticos….un paraíso, tenéis que conocerlo). Mucho tiempo y muchas buenas experiencias. 17 años defendiendo unas ideas, unos principios, unos valores. Muchas han sido las cosas buenas vividas, y sobre todo, muchas han sido las buenas personas que he conocido en este camino dentro del Partido Popular, con las que he compartido esperanzas, ilusiones y amistad. Grandes amigos a los que quiero trasladar todo mi cariño y dar las gracias por todo su apoyo.

Estos años me han permitido conocer más de cerca las necesidades de las personas, los problemas de las sociedad, a muchas organizaciones y personas que dedican tiempo de su vida para día a día hacer un mundo mejor; me han permitido aprender mucho sobre política, sobre el funcionamiento interno de las instituciones, sobre presupuesto públicos,….. Ha sido una experiencia y una etapa enormemente positiva. Como todo en la vida, todo llega a su fin.

Considero que como representante del Partido, para el cual he pedido muchas veces el voto, debo dar un argumento ante esta decisión, muy difícil y muy meditada, de baja del partido.

Me afilié al partido porque compartía su proyecto político, me sentía comprometido con sus principios y sus valores, me sentía identificado con los mismos.

Sin embargo, hace cerca de 3 años, ya mostré mi desacuerdo con el giro ideológico que empezaba a tener el partido, tanto con opiniones particulares en las redes sociales, como con hechos, votando en contra del Partido Popular, como diputado en el Congreso, de la reforma de ley que consolidaba el aborto como un derecho.

Tras los congresos del partido a nivel nacional en febrero, donde enmiendas sobre la defensa de la vida o sobre los vientres de alquiler no se dejaron votar, y a nivel regional en marzo, cuyo congreso está en los tribunales por irregularidades en el proceso del mismo, y tras una larga reflexión debido a que no me siento cómodo ante el cambio ideológico del partido, he decidido darme de baja. Creo que ninguna sociedad avanza renunciando a sus principios en función de unas modas que se nos intenta imponer, las sociedades avanzan manteniendo los principios que de verdad importan.

Como siempre, allí donde esté, seguiré defendiendo los valores, principios e ideas en los que siempre he creído, y por los que he trabajado: apoyo a la maternidad y defensa de la vida desde su concepción hasta su muerte natural, extendida también a quien nada puede hacer por reclamar dicho derecho; protección de la familia como el gran núcleo vertebrador de nuestra sociedad; defensa de la dignidad de la mujer y la no compraventa de seres humanos frente a los vientres de alquiler; libertad de los padres para decidir qué educación desean para sus hijos; apuesta por la economía libre de mercado y reducción de impuestos;  defensa de la unidad de España y su inserción efectiva en el ámbito de la Unión Europea; y con Cantabria y Ribamontán al Mar siempre presentes.

Sin otro particular, me despido dando las gracias a todos los que me habéis acompañado en este emocionante camino, y como siempre “da lo mejor de tí, y lo mejor vendrá”.

Javier Puente

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