“El futuro de Cantabria es digital”
Las nuevas tecnologías, la promoción rural, el empleo y el respaldo a las familias son la clave. Esa es la base sobre la que construir una alternativa ilusionante en esta tierra.
Mis notas
Las nuevas tecnologías, la promoción rural, el empleo y el respaldo a las familias son la clave. Esa es la base sobre la que construir una alternativa ilusionante en esta tierra.
“No podemos seguir en el vagón de cola de la innovación, porque al final todo sale más caro y es más contaminante”.
Cuando hay un proyecto, cuando hay preparación para llevarlo a cabo, cuando hay determinación, ilusión y liderazgo, los resultados llegan.
Esta Comunidad no puede jugar al ‘Teruel existe’. No sirve la estrategia permanente de la queja. Cantabria tiene los elementos propios para liderar un proyecto de futuro, para destacar en innovación y nuevas tecnologías, para ser un referente en gestión turística, ganadera y sanitaria del siglo XXI.
El senador por Cantabria Javier Puente subraya la disposición del PP de respaldar y avanzar con las buenas ideas en transformación digital, que no tienen dueños, sino beneficiarios.
«Una sociedad de futuro es aquella que respeta la vida, sin descartar a nadie»
“Parece que a los sindicatos o a determinadas asociaciones de jóvenes, subvencionados por el Gobierno regional, no les interesa la cuestión”
¿Dónde está la bajada de impuestos que dé libertad a los ciudadanos de gastar el dinero de su sudor en lo que quieran? ¿Dónde está el apoyo a nuestro sector primario cada vez más ahogado? ¿Dónde está un plan de transformación digital que nos haga más productivos y competitivos?
Cantabria tiene todos los ingredientes para ser una Comunidad puntera. Cuenta con jóvenes capacitados, con infraestructuras adecuadas y con recursos naturales y turísticos únicos en España.
Los ciudadanos de Cantabria estan cansados de palabras vacías, de declaraciones de tertulia, de lamentos y de culpar a otros sin mirar los errores propios. Tenemos las bases para crecer y para despuntar en el futuro.
En un mundo cambiante, donde las nuevas comunicaciones y las redes sociales han alterado la actividad comercial, no podemos movernos a ritmo de elefante.
Igual que el valor de la salud solo se aprecia cuando uno está enfermo, el papel de la familia solo se reconoce en los momentos de crisis, de pérdida o abandono.