Sociedad de vida, no de muerte.

Artículo de opinión publicado por www.cantabriaactual.es (14 de diciembre de 2020).

Hace unos días leía la prensa. Vi dos noticias juntas que me estremecieron y me hicieron reflexionar sobre la sociedad que estamos construyendo. En una de las noticias la imagen eran unas jóvenes argentinas abrazándose y felicitándose porque se había aprobado en el Congreso argentino una ley que permitía a las madres matar a sus hijos (aborto); por otro lado otra noticia en la que aparecían los diputados socialistas, comunistas e independentistas en el Congreso de España abrazándose porque habían aprobado una ley que permitía a los hijos matar a sus padres (eutanasia). Ambas noticias me parecen tremendas por si mismas, pero más leyéndolas juntas.

Desde el máximo respeto, ¿es esto progreso? ¿Qué tipo de sociedad estamos creando si no somos capaces de proteger a los más débiles?

Nada puede ser más digno y más progresista que defender la vida del más indefenso, del más débil, del más desamparado. Cualquier Gobierno de una nación debería aspirar a crear una sociedad solidaria y sensible, una sociedad que defienda a sus seres más indefensos, más vulnerables, ya sea el niño por nacer o la persona mayor que se encuentra desamparada.

La aprobación de estas leyes suponen un fracaso de toda la sociedad. No podemos permitir que la bandera del “progreso” imponga leyes bárbaras. Si algo construye una sociedad justa es el respeto por la vida, sin descartar a nadie, sin buscar atajos.

En ambas leyes, aborto y eutanasia, se aprecia la falta de respeto por la vida humana. ¿De verdad queremos avanzar hacia una sociedad egoísta (un niño tiene que morir para que otra persona pueda desarrollar su proyecto de vida) y consumista que nos dice “si no eres útil, mejor no sigas viviendo”? 

Yo quiero avanzar hacía una sociedad que apoye a la mujer embarazada, que ayude a esa madre sin recursos a sacar a su hijo adelante y no tenga que pasar por el drama del aborto, una sociedad que de oportunidades a ese niño a desarrollar su proyecto de vida. 

Yo quiero avanzar hacia una sociedad que cuide del enfermo, que ayude al que sufre, que llegue a todo el mundo con unos cuidados paliativos de calidad que alivien el dolor. Nadie pide la muerte cuando ven que la muerte pude estar cerca me dicen mis amigos médicos.

Quiero un proyecto de ilusión, un proyecto de futuro, un proyecto de amor al prójimo, un proyecto de entrega y ayuda a los más débiles y vulnerables, un proyecto de color, un proyecto de defensa de la VIDA.

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