Supresión del impuesto sobre sucesiones y donaciones

El Grupo Popular ha presentado en el Senado una proposición de Ley por la que se insta la derogación de la ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Por lo tanto, estamos suprimiendo el impuesto.

Además, incluimos en la proposición dos disposiciones finales (DF TERCERA y DF CUARTA) con el objetivo de abarcar aquellas situaciones que gravarían vía IRPF o vía haciendas locales las adquisiciones de:

1.- Bienes y Derechos por herencia, legado o cualquier otro título sucesorio.

2.- Bienes y Derechos por donación u otro negocio jurídico a título gratuito, inter vivos.

Y por último,

3.- La percepción de cantidades por los beneficiarios de contratos de seguros sobre la vida, cuando el contratante sea persona distinta del beneficiario.

HASTA AHORA

El Impuesto de Sucesiones y Donaciones supone una doble imposición al gravar rentas y bienes que han sido sometidas a tributación anteriormente, y por lo tanto, supone penalizar el ahorro.

Además el impuesto recae sobre las clases medias que no pueden configurar sus patrimonios para que no sean gravados por este impuesto o acceder a determinadas ventajas fiscales que eliminarían los efectos del mismo.

Por otro lado, existen enormes diferencias de fiscalidad entre las distintas Comunidades Autónomas y Ciudades Autónomas, lo que faculta para que los ciudadanos puedan deslocalizar sus patrimonios y sus actividades productivas.

POR QUÉ LA REFORMA

Entre las rentas y bienes que las clases medias suelen adjudicar por sucesión o donación, son los bienes inmuebles los que representan un mayor porcentaje. Esto es así, porque el ahorro que realizamos la clase media, tradicional y mayoritariamente, se concreta en la compra de inmuebles. Inmuebles que soportan ya en vida del causante todo un elenco de cargas fiscales estatales y municipales.

No puede el Estado ser insensible ante la problemática que supone para la mayoría de las familias, tener que plantearse si aceptan o no una herencia porque no tienen dinero para el pago del tributo, y que en algunos sitios puede llegar a ser confiscatorio. Hay muchas familias que han debido rechazar la herencia porque no contaban con los recursos económicos para aceptarla.

El principio de no confiscatoriedad consiste en que la recaudación impositiva llevada a cabo por el Estado nunca podrá ser tal que conlleve la privación completa de bienes del sujeto.

Por otro lado, el impuesto sobre sucesiones y donaciones, no llega al 1% de los ingresos tributarios que recibe el Estado, por lo que su supresión no reviste ningún tipo de perjuicio insoportable para la recaudación global.

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