Frente al aborto, defensa de la vida y apoyo a la maternidad.

El verdadero progreso es la defensa de la vida.

Tres de los momentos más felices de mi vida han sido los nacimientos de mis hijos.

Me niego a pensar que el nasciturus sea considerado como un objeto material, como una cosa que merece un nivel de protección inferior al que se otorga a las plantas o a las especies animales. Estamos hablando de un ser humano, de una vida desamparada a la espera de alguien que la proteja; estamos aludiendo a un niño que quiere nacer para sonreírnos, para decirnos «papá, mamá, gracias por darme la vida», que a lo largo de su vida se relacionará con otros niños como él, con los que jugará y estudiará; y estamos refiriéndonos a alguien que, en el medio y largo plazo, se planteará tener su propia familia, sus propios hijos. Estamos refiriéndonos a alguien que podría cambiar nuestro mundo.

Desde el máximo respeto, ¿qué tipo de sociedad estamos creando si no somos capaces de defender a los más débiles?; ¿es posible mirar hacia otro lado y soslayar un problema de colosales dimensiones sociales, morales y humanas?; ¿sobre qué columna vertebral aspiramos a consolidar el Estado social de Derecho expuesto en el artículo primero de nuestra actual Constitución?

En definitiva, cuando nos situamos en el primer cuarto del siglo XXI, me resulta incomprensible estar hablando de la necesidad de defender la vida. Creo que ha llegado el momento definitivo para subrayar que el aborto no es una cuestión que se identifique con un pensamiento ideológico determinado: ni hay una posición de izquierdas o de derechas ante este tema ni es un aspecto relacionado con ser conservador o ser progresista (una vez más insisto en que nada puede ser más progresista que la defensa de la vida). No podemos trivializar con un asunto que afecta tan hondamente a los seres humanos. Por eso, su tratamiento responsable y su adecuada resolución nos compete a todos porque incide en la ética y moralidad del conjunto de nuestra sociedad.

Algo falla en una sociedad en la que matar al ser más indefenso es un derecho y rezar, un delito. El pasado 14 de abril entró en vigor la ley por la que se penaliza rezar frente a abortorios, un paso más para eliminar la libertad de expresión y la libertad de reunión.

Ayer en Consejo de Ministros se aprobó una ley del aborto que llegará para su debate al Congreso y que permite abortar a niñas de 16 años sin informar a sus padres y sin tener que recibir ninguna información. Es algo muy grave, aunque lo grave en sí es dejar abandonada a esa niña o a esa mujer, tenga 16 o tenga 25 años, sin ofrecerla ningún tipo de ayuda para sacar adelante a su hijo.

¿Qué sociedad estamos creando si no somos capaces de ayudar o de proteger a los más débiles? Creo que una sociedad que se precie, una sociedad de futuro es aquella que respeta la vida, sin dejar a nadie atrás y sin descartar a nadie.

Debemos ser progresistas y defender al ser más indefenso, que es el niño por nacer, y todos nuestros esfuerzos debemos ponerlos en ayudar a esa mujer embarazada, a esas familias, a esas madres, a formarse, a que tengan un empleo, a que tengan perspectiva de futuro. Ayudar a la mujer embarazada es el verdadero progreso.

Una serie de reflexiones que te invito a leer; para no tener dudas de que el aborto es algo malo te invito a ver imágenes de un aborto.

Derecho a decidir

-¿Se puede decidir sobre el cuerpo de otro ser humano?

– ¿Se puede decidir vulnerando derechos humanos?

– ¿Toma una mujer decisiones libres cuando se la coacciona con la pérdida del empleo o cuando no se le ofrecen alternativas al aborto?

Derechos de las mujeres

  • ¿Se preocupan de ellas, tras hacer su negocio, las clínicas abortistas?
  • ¿Tienen las mujeres derecho a ser informadas por profesionales independientes de las alternativas al aborto y de sus riesgos?
  • ¿O deben adoptar, en soledad y desamparo, una decisión irreversible con la que deberán vivir el resto de sus vidas, mientras los defensores del aborto se quedan contentos de ir de “progres”?
  • ¿Tenían derecho a llegar a ser mujeres las niñas abortadas?
  • ¿Tienen las menores derecho a ser ayudadas por sus padres en una situación tan difícil como un embarazo inesperado?

No se puede obligar a una mujer a ser madre

  • Una mujer embarazada ya es madre. Como dice Esperanza Puente, víctima del aborto, esa mujer, que ya es madre, puede optar entre ser madre de un hijo vivo o serlo de un hijo muerto.
  • Si la decisión de una persona sobre lo que le conviene pasa por encima de los derechos fundamentales de otro ser humano, los que defienden aquello podrían decir que no se puede obligar a unos padres a hacerse cargo de un hijo discapacitado una vez nacido, o a un hijo a cuidar de un padre enfermo o de avanzada edad, o a una familia a ayudar a su hijo toxicómano.

Aumentarán los abortos clandestinos, la mortalidad materno-infantil y los infanticidios

  • La experiencia de Polonia en la modificación de la legislación sobre el aborto no confirma estos malos augurios:
    • En 1993, tras la caída del comunismo, se aprueba una ley que prohíbe el aborto, excepto en caso de riesgo para la salud de la madre o cuando el feto está seriamente dañado o cuando el embarazo es consecuencia de un acto ilegal. Se penaliza a los médicos, pero no a las mujeres que abortan.
    • En 1996 se modificó la Ley, permitiendo el aborto “por razones sociales”, pero en 1997 el Tribunal Constitucional anuló dicha modificación, por ser contraria a la Constitución polaca.
    • Las consecuencias de la nueva ley fueron las siguientes:
  1. Gran reducción en el número de abortos
  2. Mejora en la salud reproductiva de la mujer: reducción en los fallecimientos por embarazo, parto y post-parto, reducción de embarazos en las jóvenes, reducción en la mortalidad de los neonatos y en los abortos espontáneos
  3. Disminución constante del infanticidio
  4. Disminución en la aceptación social del aborto

UN POCO MÁS DE INFORMACIÓN

  1. El derecho al aborto no está reconocido en los Tratados Internacionales. Por el contrario, hay que destacar la claridad de los principios del Derecho Internacional en materia de Derechos Humanos que protegen la vida del no nacido”. El aborto es malo para la mujer y algo malo para la mujer no puede ser considerado un derecho.
  2. El aborto representa una agresión a la Ecología Humana, una Ecología que no puede ser arbitrariamente manipulada.
  3. En los abortos en gestaciones avanzadas se utilizan métodos que producen un sufrimiento fetal incompatible con la prohibición de la tortura y de los tratos inhumanos y degradantes recogidas en los tratados internacionales sobre Derechos Humanos
  4. Se ha hecho un uso eugenésico de la posibilidad de aborto en caso de discapacidad. ¿Cómo justificar, por ejemplo, que no lleguen a nacer, por ese uso eugenésico del aborto, el 90% de los niños con Síndrome de Down, cuando muchas personas con este síndrome están estudiando, trabajando e incluso (como en Valladolid) representando a los ciudadanos como Concejales. La existencia de este supuesto específico de aborto es contraria a la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad del año 2006, como ha denunciado reiteradamente el CERMI, y una ofensa a la dignidad de todas las personas con discapacidad, cuya vida se considera de menor valor. En su informe sobre el cumplimiento en España de la citada Convención de la ONU, el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) manifestó: “La reciente legislación española sobre interrupción del embarazo sigue manteniendo el aborto eugenésico, lo cual va en contra de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, firmada y ratificada por España. El mantenimiento de este supuesto de aborto, que se practica por razón de discapacidad en el feto, supone un trato desigual desfavorable por causa de discapacidad.”
  5. Quienes se lucran con el aborto no se preocupan de sus consecuencias. No existe un seguimiento posterior de las posibles secuelas psíquicas del aborto por parte de las clínicas privadas que lo practican
  6. El aborto como una forma grave de violencia de género contra la mujer. En soledad y desamparo muchas mujeres adoptan una decisión irreversible, cuyas consecuencias deberán afrontar el resto de su vida. Muchas mujeres se ven abocadas al aborto por presión de sus compañeros, de sus padres, de sus empleadores,… Estamos ante un tipo de acoso laboral por embarazo o maternidad que sólo pueden sufrir las mujeres y que no se denuncia habitualmente por los sindicatos.

El futuro

Nuestros hijos verán a los que hoy apoyan el aborto poner excusas y buscar coartadas para justificar su apoyo al aborto durante los últimos 40 años.

Al igual que enriquecerse o beneficiarse con el tráfico de esclavos ha quedado como una mancha en la historia de algunas familias y ciudades europeas, el haber apoyado o financiado el aborto será dentro de algunos decenios un baldón en la historia de algunas entidades, fundaciones, partidos políticos y medios de comunicación.

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